miércoles, 16 de diciembre de 2009

Sendai

Este fin de semana pusimos rumbo a Sendai, una ciudad de en torno a un millón de habitantes, al noreste de Japón, hora y media desde Tokio en Shinkansen (la línea de alta velocidad japonesa).

La ciudad no tiene demasiado que ver... al parecer sufrió muchísimo durante la guerra mundial, lo que se observa claramente en que todo es prácticamente nuevo, y el diseño de la ciudad está totalmente planificado, todo con avenidas anchas con múltiples carriles y calles perfectamente perpendiculares como si hubieran medido con una regla...

Sin embargo, no faltaba una zona de callejuelas algo más estrechas, repleta de izakayas, bares y clubs, que de día estaba casi muerto, pero por la noche, sobre todo siendo sábado, estaban abarrotados... en uno de ellos, estuvimos cenando y tomando unos sakes. Ello utilizando la técnica de decirle al camarero "lo que usted recomiende". Así probamos la especialidad local, gyutan, que no es otra cosa que lengua de vaca... aunque suene regular, estaba bien bueno!

Se notaba que estábamos bastante al norte, y el frío era considerable, así que no recorrimos todos los templos que señalaban en el mapa y nos metimos en zonas de tiendas y bares más resguardaditas... de lo que vimos, lo que más nos gustó fue el Mausoleo Zuihoden. Un poco a las afueras de la ciudad, en lo alto de una montaña, rodeado de árboles, y con colores muy llamativos

Habíamos leído que la gente de Sendai era especialmente agradable, y lo pudimos comprobar claramente desde que pusimos un pie en la ciudad. Como ejemplo, os cuento nuestra aventura para encontrar la pensión que habíamos reservado, y que estaba un poco alejada de la estación. Después de un rato dando vueltas, vimos que no había manera, así que preguntamos a una chica con una bici que estaba esperando un semáforo si nos podía indicar, creyendo que estábamos cerca. La chica cogió el teléfono, llamó a la pensión, y como la cosa estaba complicada, se vino más de un cuarto de hora andando con nosotros hasta que nos dejó en la puerta, y eso que ella prácticamente no hablaba inglés e iba totalmente en otra dirección... nos quedamos alucinados! Otro ejemplo surrealista, en el tren, el hombre de al lado nos preguntó que de dónde éramos y las típicas cuatro preguntas... bueno, pues cuando se iba a bajar, saca de su maleta una bolsa como de castañas dulces, nos las da, y nos dice "de esto no hay en España no?"... para vosotros... así que nos vinimos de vuelta con una bolsa de casi un kilo! Una pasada...

La pensión era japonesa 100%. Según llegabas tenías que dejar los zapatos, e ir descalzo por todo el edificio. Las habitaciones, consistían en un tatami, con una pequeña mesa, un calefactor y una televisión. En el armario estaban los futones y los edredones, así que para dormir, apartas la mesa, los tiras en el tatami, coges tu almohada rellena de granos de arroz y dulces sueños! La verdad que tenía su puntazo!

El otro día del finde fuimos a Matsushima... pero eso os lo contaremos en otro post...

3 comentarios:

  1. se ve todo como muy mini jeje eso de los granos de arroz en la almohada no parece muy cómodo..

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  2. Gema,ya veo que puedes poner comentarios...yuhuuu!! Creo que nuestro blog está llegando ya a la tecnología punta japonesa!!ajjaja besosssssss
    (David se levantado diciendo... Digan lo que digan...donde este una cama...jajajja)

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  3. Jajajajaa, totalmente de acuerdo con el Pincho. Donde esté una camita que se dejen de tatamis y hostias jajajajaja.

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